09.03.09

La crisis tiene nombre de mujer

Autor: Conchi Caruda
Càrrec de l'autor: Membre de Dones amb Iniciativa
Publicat a: Revista del Vallès

 

Uno de los principios rectores esenciales de la labor actual de las Naciones Unidas es que no puede hallarse una solución duradera a los problemas sociales, económicos y políticos más acuciantes de la sociedad sin la cabal participación y la plena habilitación de las mujeres. Sin embargo, en la práctica todavía existen países con muy poca o nula voluntad política y menos recursos, en los que la mujer sigue siendo una vagina y una matriz.

Vivimos en un país donde las mujeres están incorporadas al mundo laboral  y ocupando puestos de poder y de responsabilidad, pero aún nos queda un largo camino que recorrer para que la igualdad entre los dos sexos sea realmente efectiva. Uno de los principales problemas que surgen es la difícil conciliación entre el mundo laboral y el familiar. No nos lo ponen nada fácil y aún se quejan de que la tasa de natalidad es muy baja, por no hablar de la cantidad de jóvenes que actualmente están situados por debajo la franja mileurista.

La sociedad tendría que empezar a plantearse de verdad conseguir dos aspectos fundamentales: En primer lugar, una ley que ampare los derechos de nuestros hijos haciendo posible que las madres que estén en situación activa se pudieran acoger a una excedencia superior al periodo de las 16 semanas actuales, retribuida por el Estado, y que bajo ningún concepto tuviera repercusión económica en los empresarios, que tantas reticencias tienen al contratar a una mujer en edad de formar una familia. Además, la puesta en marcha de esta ley, contribuiría  a aumentar la tasa de natalidad y a su vez se fomentaría la creación de empleo.

Y segundo y más importante: poder atender a nuestros hijos como se merecen, sin necesidad de trasmitirles los estados de estrés y ansiedad que nos causa el tener que delegar a tan temprana edad su cuidado a terceras personas, ya sean familia o centros educativos.