12.08.09

Lluvia de Estrellas

Las Perseidas permitirán ver 200 estrellas fugaces por hora durante esta noche

Las Perseidas, popularmente conocida como "Lágrimas de San Lorenzo", son un enjambre de meteoros que tiene lugar cada año. Su orígen están en la desintegración del cometa Swift-Tuttle, que puede observarse desde el 20 de julio al 19 de agosto, con un máximo de intensidad en la noche de San Lorenzo. La lluvia de meteoros más popular y observada en el Hemisferio norte, tendrá su máxima actividad este miércoles, entre las 19.30 y las 22 horas (hora local), intervalo en el que se podrán observar hasta doscientas estrellas fugaces en una hora desde puntos de todo el país.

Las Perseidas deben su nombre a que parecen irradiarse desde la constelación de Perseo. En el momento clave pueden llegar a verse bolas de fuego de colores, tormentas ocasionales y, casi siempre, largas horas de elegantes meteoros centelleantes. Lejos de las luces de las ciudades, este espectacular fenómeno puede disfrutarse con mayor intensidad.

Pero además de ser una de las lluvias de estrellas fugaces más espectaculares, tienen una notable importancia histórica porque representan el primer caso de correlación que vio la luz entre cometas y estrellas fugaces. En 1862 dos astrónomos, Swift y Tuttle, habían descubierto un espléndido cometa, que realizaba una larga órbita alrededor del Sol con un periodo de 120 años, que fue llamado precisamente cometa Swift-Tuttle en honor a sus descubridores.

 

Posteriormente, el astrónomo italiano Virginio Schiaparelli (1835-1910), estudiando la órbita del cometa, se dio cuenta que la Tierra cada año intercepta su órbita precisamente en el periodo que se ven aparecer las estrellas fugaces Perseidas. Formuló entonces la hipótesis de que los meteoros no son otra cosa que partículas sólidas que el cometa, desintegrándose por efecto del calor solar, va dejando tras de sí.  Casi al mismo tiempo, el astrónomo italiano encontró también una correlación entre las estrellas fugaces de mitad de noviembre, llamadas Leónidas, y el cometa de Temple-Tuttle. Desde ese momento, fue evidente que muchas lluvias anuales de meteoritos provienen de residuos cometarios.